Una de las tendencias en Marketing de cara a la búsqueda de la diferenciación es la creación del llamado “capital conversacional“. Básicamente, se basa en que las experiencias relacionadas con una marca dejan un valor residual que influirá enormemente en las futuras decisiones del cliente con respecto a nuestros productos o servicios. Podéis leer una buena reseña del interesante libro que profundiza en el tema aquí.
¿Cómo adaptar el capital conversacional a la experiencia de los usuarios de las redes sociales?
Los pilares del capital conversacional son:
- Mitos: Son las “historias” o leyendas que circulan alrededor de una marca. Una muy típica: las grandes empresas de software empezaron en un garaje. En la medida de lo posible, deben ser reales, pero si son inventadas, tenemos que tener cuidado de que no nos pillen
- Rituales: Los rituales permiten a los usuarios sentirse parte de un colectivo. Por ejemplo, en las redes sociales podemos crear un hashtag específico, que se utilice una vez por semana. Esto permite a nuestros usuarios no sólo participar en la comunidad, sino sentirse parte de un grupo. Y si además damos un premio al comentario más ingenioso, tendremos mayor participación.
- Oferta exclusiva de productos: esto permite a los usuarios afirmarse en su individualismo, aunque formen parte de un colectivo. Ofrecerles cosas que son (o al menos les hacen sentir que son) exclusivas para ellos, permite que se sientan vinculados a nuestra marca. Por ejemplo, en las redes sociales, podemos hacer ofertas para nuestra comunidad de productos que sólo estén disponibles para ellos y no en la página web o en las tiendas físicas.
- Experiencia sensorial relevante: ofrecer algo único y extraordinario, también vincula a nuestros usuarios. Por ejemplo, Pinterest permite que los usuarios se emocionen al navegar por fotografías que entrañen una belleza singular y además permite a los usuarios enamorarse de los productos ofertados por las empresas.
- Iconos: son lo que define o delimitan una experiencia. El icono por excelencia es la manzana de Apple, pero también puede ser la firma de nuestros communities, nuestro logo, o nuestro estilo al dinamizar nuestra comunidad.
- Tribalismo: cuando nuestros usuarios sienten que forman parte de algo, pasan al siguiente nivel: el tribalismo. Este nivel de engagement permite que nuestros usuarios pasen a ser evangelistas, que se sientan parte de un grupo claramente delimitado con gustos e intereses comunes y, sobre todo, que prescriban la marca de forma viral en las redes sociales.
- Endorsement: el paso siguiente al tribalismo: los usuarios-evangelistas pasan a declarar de forma voluntaria que nuestra marca es su elección. El significado que nuestra estrategia conversacional imprime a la experiencia de marca, permite que los usuarios, de forma voluntaria, hablen bien o incluso muy bien de notrosos. No implica necesariamente que estos usuarios sean personas famosas: el marketing en redes sociales se basa fundamentalmente en la recomendación de la red de contactos de cada usuario, no en las comunicaciones lanzadas por las empresas.
- Continuidad: Este punto, aunque en el libro no está desarrollado desde el punto de vista de la experiencia en redes sociales, parece escrito expresamente para ella. No se puede generar una comunidad de usuarios muy satisfechos si no trabajamos de forma continua su experiencia, muy especialmente en las redes sociales. Seguir adelante con nuestras actividades en las redes es la mejor actividad que podemos realizar de cara a nuestros usuarios.
Las redes sociales son especialmente interesantes para el capital conversacional, no sólo porque nos permiten desarrollar estos 8 puntos, sino porque además permiten compartir y difundir las conversaciones. Éste es uno de los grandes pilares del capital conversacional, y permite generar viralidad de las acciones que realizamos tanto nosotros como empresa, como los usuarios actuando de evangelistas.
Pero eso sí, es importante ser sinceros: de nada sirve iniciar una estrategia de capital conversacional si mentimos y, muy especialmente, si se nota que mentimos. Esto revertirá en opiniones muy negativas de los usuarios hacia nosotros y, a la postre, dañará nuestra imagen de marca.