Hace una semana escribí un pequeño artículo, bastante genérico, que daba algunas pistas sobre cómo medir el valor de nuestra actividad en las redes sociales y apuntaba a realizar una medición basada en tres patas:
- ROI: Basado exclusivamente en datos puramente financieros.
- KPIs: Datos que debemos medir a la hora de estar en las redes sociales: número de usuarios, número de evangelistas, número de usuarios enfadados, etc.
- Otros datos: información que podemos aprovechar por el simple hecho de trabajar en las redes sociales: número de seguidores (gráfico social de nuestra comunidad), edad, sexo, zona geográfica, etc.
Hoy quiero hablar de cómo medir el ROI en empresas B2B, porque es cierto que los ejemplos que puse en el artículo anterior se basaban en empresas B2C, que siempre son más fáciles de explicar. Pero la inmensa mayoría de ideas que apunto aquí sirven también para empresas B2C, así que no dejéis de leerlas. Este post da un pequeño giro filosófico al anterior
En esencia, sigo manteniendo las tres patas de esta medición para empresas B2B, porque no podemos medir únicamente el valor financiero de nuestra actividad (si nuestro objetivo es únicamente conseguir fans, puede que ni siquiera haya valor financiero o que éste sea negativo), ni tampoco podemos medir nuestro valor en función del número de leads que tengamos porque es bastante difícil y subjetivo traducir esta información en términos monetarios. Las Tres Patas, como las llamaré de ahora en adelante, conjugan los valores puramente objetivos con los puramente subjetivos y ayudan a dar una idea global de cómo estamos situados dentro de las redes sociales. Este tipo de mediciones que mezclan la objetividad y la subjetividad no son nada imprecisas: de hecho, se utilizan en Banca para calcular el rating y el scoring de clientes.
Como siempre, primero tenemos que estudiar nuestra estrategia en redes sociales y debemos hacernos las siguientes preguntas:
- Como empresa B2B, ¿qué hacemos o vamos a hacer en las redes? ¿atención al cliente? ¿gestión o comunicaciójn de incidencias? ¿campañas de marketing? ¿es un canal de ventas? ¿de tramitación de pedidos?
- ¿Quién es nuestro interlocutor? ¿Es el destinatario de nuestro producto o servicio? ¿Es el jefe de este destinatario? ¿Es un directivo? ¿Es un financiero?
- ¿Cómo se dirige a nosotros el interlocutor? ¿Cuenta privada? ¿Cuenta corporativa? ¿se identifica con nombres y apellidos?
Estas preguntas son importantes desde el primer momento porque dependiendo del uso que demos a las redes sociales y de la persona con la que mantengamos conversaciones, el perfil del community manager o del gestor será uno u otro, y por tanto necesitaremos un perfil más alto o más bajo, en función de la decisión que tomemos.
La primera cosa que hay que dejar bien clara es que, salvo que realicemos campañas en redes sociales o lo utilicemos como canal de venta, en una empresa B2B seguramente el ROI sea negativo. La decisión de compra en una empresa es puramente racional, mientras que en el mundo B2C normalmente es más impulsiva; por tanto, es muy difícil que un proceso de venta se lleve a través de las redes sociales de forma pública.
Pero no nos desanimemos. He dicho que el ROI será negativo pero esto no es del todo cierto: dado que el canal B2B es más sofisticado, sí se pueden conocer con mayor facilidad los contactos o leads que hemos realizado a través de las redes sociales que finalmente han derivado en una venta, aunque se dilaten más en el tiempo, porque los contactos suelen (o deberían) estar identificados.
La información que tomemos de todas las tramitaciones que hagamos a través de las redes sociales, nos sirven para rellenar la información de los KPIs. Si utilizamos las redes sociales como canal de venta, podemos traducir el número de leads que derivan en una venta en los beneficios que usaremos para calcular el ROI, algo perfectamente válido. Si no disponemos de información que pueda traducirse a ingresos, nuestro ROI será negativo. ¡Por eso es importantísimo utilizar las 3 Patas! Porque con ellas, cuando los directivos nos pregunten por qué deben mantener en la compañía un servicio que produce resultados negativos, podemos decir “sin embargo, gracias a nuestra actividad en las redes sociales el 100% de los usuarios que han realizado una tramitación a través de nuestra cuenta de Twitter durante los últimos 6 meses ha quedado satisfecho con la gestión realizada y esto ha incrementado el número de prescriptores de nuestra marca en un 200%”. Por ejemplo. Acompañado con bonitos gráficos evolutivos que soporten todo lo que estamos diciendo.
Es decir, no se trata de mantener la actividad en las redes sociales porque sí, se trata de realizar una actividad que reporte algo a la empresa, aunque sea un intangible de gran valor como el número de prescriptores de la marca. No debemos obcecarnos con que hay que estar en las redes sociales. Cualquier actividad es susceptible de adaptarse a las redes sociales, pero no todos los sectores parecen estar en el mismo grado de avance. Así como todos comprendemos que las actividades publicitarias en las redes sociales son cada vez más un must para algunos sectores, otros no necesitan de forma alarmante estar presentes en las redes sociales. Por ejemplo, es posible que podamos hacer algún pedido de grapas para nuestro taller de tapizado de sofás a través de las redes sociales, pero de momento no parece la vía más natural. Lo cual no quiere decir que no acabe siéndolo, simplemente el sector aún no está preparado.
En el caso B2B, además, existe la posibilidad de realizar partnerships y alianzas con otras empresas, que pueden prescribirnos frente a otros. Si bien es cierto que en el caso del público general las recomendaciones con mayor éxito son las de personas físicas, en el caso de las empresas son las recomendaciones de empleados de otras empresas (identificados), los casos de éxito (con nombres de empresas importantes o casos especialmente brillantes) y las buenas prácticas lo que ayudan en las recomendaciones de un servicio. Por tanto, no debemos desechar la posibilidad de que nuestros clientes hablen bien de nuestros productos y servicios o permitir realizar charlas públicas con ellos en las que se mencionen nuestros servicios de manera positiva.
Resumiendo. En el caso del B2C tenemos la posibilidad de saber determinada información sobre nuestros clientes y las compras que realizan de forma rápida porque se trata (por regla general) de un mercado emocional e impulsivo, mientras que en el mundo del B2B el proceso es más lento y forma parte de una decisión racional. Sin embargo, podemos utilizar las redes sociales en nuestro beneficio en ambos casos, para agilizar determinadas gestiones o localizar prescriptores que sean profesionales de nuestro sector. Incluso puede que nuestra gestión se convierta en best practice y acabe siendo un case study en algún master de prestigio
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